Kodak al borde de la quiebra: ¿qué queda del gigante de la fotografía analógica?
En agosto de 2025, Kodak anunció lo que muchos temían: uno de los pioneros de la fotografía analógica, una verdadera institución visual desde hace más de un siglo, bien podría no sobrevivir a sus propios errores estratégicos. El anuncio oficial de dudas sustanciales sobre la continuidad de sus actividades sacudió a la industria. Mientras la fotografía analógica vive un resurgimiento espectacular, Kodak, símbolo de esta tecnología fotográfica, se hunde en una nueva crisis de gran magnitud.
¿Cómo hemos llegado a este punto? Este artículo repasa la lenta agonía de un gigante, las razones de su incapacidad para aprovechar el resurgimiento analógico y presenta alternativas creíbles como BromureFilm, que reinventa la experiencia analógica a través de material reacondicionado de calidad.
Un gigante centenario perdido
Con 133 años, Kodak se enfrenta a una amenaza existencial. El 12 de agosto de 2025, la empresa publicó un informe alarmante que mencionaba «dudas sustanciales» sobre su capacidad para continuar sus actividades en los próximos meses. Este lenguaje, poco común en las comunicaciones oficiales, da fe de un punto de inflexión crítico para la firma de Rochester.
Las cifras del segundo trimestre de 2025 confirman la magnitud de la crisis:
- Facturación: 263 millones de dólares, en descenso respecto a 2024.
- Pérdida neta: 26 millones de dólares tras un beneficio equivalente un año antes.
- Deuda inminente: 500 millones de dólares sin financiación garantizada.
En respuesta, las acciones de Kodak se desplomaron más de un 25 % en Wall Street. Una caída brutal, aunque poco sorprendente dado el deterioro de los fundamentos económicos de la empresa. Para evitar la suspensión de pagos, Kodak ha puesto en marcha un plan de emergencia: suspensión de su fondo de pensiones (KRIP), liquidación de activos y renegociación apresurada de deudas. Decisiones extremas para una situación desesperada.
La farmacia: una diversificación sin éxito real
Desde 2020, Kodak se embarcó en un giro inesperado: la producción de componentes farmacéuticos a través de su división Advanced Materials & Chemicals. En plena pandemia, este cambio de rumbo fue aclamado como audaz. Sin embargo, cinco años después, los resultados están lejos de cumplir las expectativas.
La empresa modernizó su fábrica de Rochester con 20 millones de dólares, pero el EBITDA de la división química se estanca en 8 millones, lejos de compensar el colapso de la actividad fotográfica. Peor aún, los costes de producción se disparan, especialmente debido a materias primas como el aluminio.
La fotografía analógica ya no es el núcleo del modelo de negocio de Kodak. Y es precisamente esta actividad la que está renaciendo de sus cenizas.
Un auge analógico… sin Kodak
La paradoja es sorprendente: mientras la fotografía analógica vuelve a estar de moda, Kodak es incapaz de aprovecharla. La demanda mundial de película se dispara, los cineastas vuelven a rodar en 35 mm y las redes sociales rebosan de fotos tomadas con cámaras analógicas vintage. Se estima que el mercado alcanzará los 427 millones de dólares para 2032, un crecimiento notable en un mundo digital.
Y sin embargo:
- Kodak suspendió su producción de película a finales de 2024 para modernizarla.
- Una inversión de 49 millones de dólares no bastó para relanzar la dinámica.
- Fujifilm, Canon y Sony captan ahora la mayor parte del mercado, incluido el segmento analógico.
¿Por qué Kodak no logra aprovechar su propio legado? Porque arrastra décadas de decisiones estratégicas erróneas.
Una sucesión de errores fatales
En la cima de su gloria en los años 70, Kodak poseía el 90 % del mercado de película en Estados Unidos. La expresión «momento Kodak» simbolizaba la excelencia fotográfica. Sin embargo, este dominio le impidió ver los cambios tecnológicos.
Algunos ejemplos sorprendentes:
- 1986: Derrota en el juicio contra Polaroid, que obligó a Kodak a abandonar la fotografía instantánea.
- 1990: Insistencia en el formato APS, mientras Canon y Nikon invertían en lo digital.
- 2012: Quiebra con 6.750 millones de dólares en deudas. Reestructuración bajo el Capítulo 11.
Por ironía del destino, fue un ingeniero de Kodak quien inventó la primera cámara digital… en 1975. Pero la dirección se negó a creer en ella. Este conservadurismo resultó fatal en un sector que valora la innovación rápida y la capacidad de adaptación.
La fotografía analógica merece algo mejor que una cámara desechable
Los aficionados a lo analógico lo saben: la calidad del material es esencial. Sin embargo, la oferta reciente de Kodak (cámaras desechables de plástico, ópticas mediocres, acabados de baja calidad) no refleja las exigencias de los fotógrafos apasionados.
Fotografiar en película es buscar una experiencia sensorial, auténtica y táctil. Esto no puede encarnarse en una cámara totalmente de plástico diseñada para ser desechada. Es en esta búsqueda de calidad y durabilidad donde actores especializados toman el relevo… como BromureFilm.
BromureFilm: hacer revivir la nobleza de la fotografía analógica
En BromureFilm, creemos que la fotografía analógica merece un segundo aliento, un aliento exigente, respetuoso con la historia y orientado al futuro. Por eso ofrecemos una selección de cámaras analógicas reacondicionadas, garantizadas y probadas por especialistas.
Kodak se retira, pero la fotografía analógica se reinventa
La caída anunciada de Kodak no marca el fin de la fotografía analógica, sino el comienzo de una nueva era. Se acabó el tiempo de los gigantes. El futuro de la película pertenece a los apasionados, a los artesanos, a los independientes que comparten una misma visión de exigencia y belleza.
No confíes tu pasión a una empresa en declive. Únete a quienes hacen de la fotografía analógica una práctica viva, evolutiva y arraigada en la excelencia.




























